Me han contado de todo

Somos la vida en la que alguien un día basará su historia.

Viajes que discurren en paralelo y que, a veces, comparten parada. Capítulos que son hechos y experiencias que se tornan episodios. Un espejo frente a otro donde, a menudo, personaje y persona intercambian mucho más que un sufijo. Eso es vivir, eso es contar.

Y hablando de contar…me han contado de todo. De ascensos, de caídas, de victorias, de derrotas, de recompensas y de pérdidas, de regresos y de partidas, de autocomplacencia y de ambición.

Muchos de esos relatos ya concluyeron. Aquellas narraciones tocaron a su fin y hoy ya ocupan su lugar en la autopista, de doble sentido, que conecta memoria y nostalgia. Errantes, pero nunca perdidas, pues me formé más viendo la claudicación ajena que saboreando el triunfo propio. Historias con carácter, que dejaron un poso del que hoy florecen lecciones con más autoridad que cualquier facultad, que todas las nóminas.

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