Una ingeniera por Marlon Brando

Un orgasmo continuo.
Una calada interminable.
Un anhelo perpetuo.
Una amargura perenne.
Un estribillo eterno.

Nada sería menos fascinante.
Nada sería menos.
Nada sería.
Nada.

Somos temporizadores de sueños. Venimos al mundo con la cuenta atrás en marcha y la posibilidad de detenerla colgada del llavero que nunca prestamos.

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