He de reconocer que para quien les escribe, Navidad no deja de ser febrero vestido de etiqueta. Comidas por decreto. Regalos desangelados. Brindis sin fe. Y aun así, resulta complicado no experimentar ese espíritu instaurado que todos sentimos como propio.
Etiqueta: Balando en el andén
Me voy, que no llego
Llego a deshora. A la oficina, a casa, a estas líneas. Desde hace demasiado, vivo instalado en la constante insatisfacción de saber que no estaré a tiempo. Como quien ha sido condenado a perpetuar la falta de compromiso con el calendario, soy testigo de excepción en la desafortunada sentencia.