Corren malos tiempos para nudos en la garganta. Hemos dejado de escuchar voces entrecortadas. Todos saben qué decir y a nadie se le atraganta la saliva. Nos aterra la duda. El asombro, prólogo inmutable del ayer escrito con tinta indeleble, parece llamar hoy a cobro revertido. Las canciones suenan con desánimo, pidiendo perdón y permiso. Muy pocos son ya los que tienen la suerte de quedarse mudos, apretar los dientes y estar dispuestos a volver a ser.
Autor: Jose
25 abriles
Pocas veces fue tan raro juntar letras. Siempre me gustó escribir y nunca me faltaron razones. No obstante ahora, cuando el ruido de las llamadas es recuerdo y las letras de los mensajes son memoria, este abril saluda enmudecido, gritando afonía.
Abogo
Dicen que los andenes son el último reducto para los abrazos sinceros. Garantes de las despedidas sin punto y seguido. Testigos de los besos tirados a quemarropa y las lágrimas que suenan con el acento que se va.