Mientras no escribas, seguirás el ritmo.
Coreógrafo sin ensayos, bailarines ni sollozos.
La comodidad de saberte en tiempo. Un futuro estable que descansa sobre sueños quebrados. Escenarios que nunca serán. Vivir al compás ajeno.
Mientras no escribas, habrás de ser invisible.
Cineasta sin rodajes, actrices ni errores.
Escribir sobre la desdicha nunca fue más autobiográfico. Final cerrado donde no caben segundas partes. Basado en deshechos reales.
Mientras no escribas, estarás en lo cierto.
Sacerdote sin oración, penitencia ni anhelo.
Vocación de servicio carente de conjugaciones en primera persona. Votos que ahora son vetos. El mayor sacrificio fue no sacrificarse.
Mientras no escribas, serás sombra.
Modelo sin pasarelas, focos ni tropiezos.
El espejo refleja un invisible. Eterno turista en París, Milán o Nueva York. En cada fotografía no más color que el blanco y el negro.
Mientras no escribas, te llevará la corriente.
Marinero sin timón, puerto ni miedo.
Capitanear se escribe con una ele; la de libertad. No conoce más golpe de mar que cualquier hola de la oficina. A veces, es posible naufragar en tierra.
Mientras no escribas, respetarás los márgenes.
Diseñador sin trazos, patrones ni pesadumbre.
Su futuro es un recortable para el que no tiene tijeras. Esboza vestidos, cuadros y sonrisas. Todo a medias.
Mientras no escribas, conformarás el rebaño.
Pastor sin reses, faena ni sacrificio.
Una mascota inquieta, un chalé en la periferia y amaneceres siempre despierto. Una cosa es calmar la sed, otra, saciarla. La nómina de cada mes conforma la linde entre ser y sido.
Mientras no escribas, todo en orden. Puedes preguntarle también a la poetisa docente, al piloto taxista, a la cantautora del coro y al escritor de Correos.
Mientras no escribas, tendrás una vida. Acompasada, etérea, segura, disimulada, impuesta, cerrada y exacta. Tan libre como un semáforo en ámbar. Tan tuya como una autoría anónima.
Mientras no escribas, huirás de los que sí. De aquellos que antepusieron el posesivo al indefinido. El mi que desbancó al una. Esos que, con fortuna, eligieron escribir.
Mientras no escribas, trata de hacerlo. Decide el qué, el cuándo y el cómo. No cedas. No sucumbas. No claudiques.
No mientras escribas.